Adicción a la cocaína: efectos, síntomas y tratamientos

Adicción a la cocaína: efectos, síntomas y tratamientos

Para hablar de la cocaína consideramos importante distinguir entre dos conceptos: consumo y adicción. Aunque el consumo se produzca de forma ocasional o en pequeñas cantidades, es muy fácil cambiar el rol de consumidor a adicto. El consumo de esta sustancia precederá a la adicción aunque no podemos determinar en qué período de tiempo se va a producir.

La cocaína procede del cocalero, un árbol que crece en zonas tropicales de sudamérica de forma espontánea. No obstante, no es el único árbol que produce esta perjudicial sustancia.


Efectos de la cocaína

Los efectos de esta sustancia comienzan a aparecer de forma casi inmediata al tomar una dosis y desaparecen a los minutos u horas. La duración de los efectos dependerá de la pureza de la misma, de la cantidad, de cada organismo y de la forma en la que se haya consumido. Los consumidores de cocaína manifiestan sentirse eufóricos, cargados de energía, con una alta disposición a conversar y con algunos de los sentidos afectados: vista, audición y tacto.

La disminución del apetito y del sueño son también efectos habituales de la cocaína. Algunos consumidores argumentan utilizar la cocaína como una fuente de energía ya que sienten una mayor agilidad para desempeñar determinadas acciones simples. No obstante, no es un efecto extendido entre los consumidores ya que otro porcentaje manifiesta el efecto contrario.

El tiempo de duración de los efectos varía según los factores mencionados anteriormente. Cuanto más rápida es la absorción, mayor será la sensación de euforia y menor el tiempo de duración del efecto. La impresión que se da al inhalar la cocaína suele demorarse de 15 a 30 minutos. En caso de fumar la cocaína los efectos pueden durar de 5 a 10 minutos.

A corto plazo, los efectos del consumo de esta sustancia puede incluir contracción de los vasos sanguíneos, dilatación de pupilas y aumento de la temperatura corporal, frecuencia cardiaca y presión arterial. Si se consume una cantidad mayor, el efecto puede ser mayor pero también ocasionar cambios en el comportamiento teniendo actitudes erráticas o violentas. La ansiedad o irritabilidad son otras de las sensaciones que manifiestan algunos consumidores.

Hay episodios también con efectos graves como accidentes cardiovasculares, neurológicos, convulsiones llegando incluso a producirse situaciones de coma. No es frecuente que se produzca la muerte si se consume de forma esporádica aunque recordemos que es muy fácil pasar de ser consumidor ocasional de cocaína a adicto.


¿Cómo identificar a un adicto a la cocaína?

Con el devenir del tiempo, los rasgos de los consumidores de cocaína han ido cambiado, tanto que es una misión dificultosa identificar la adicción en la primera fase. Según fuentes oficiales, el perfil actual del adicto a la cocaína tiene un poder adquisitivo medio y alto y una edad entre 26 y 44 años. Lo más frecuente es que continúen aparentando una vida completamente normal.

Ocultar el consumo de esta sustancia es esencial para los adictos pues a pesar de no poder controlar su dependencia, son conocedores de las consecuencias que podría traer en su entorno.

Pese a que los cocainómanos tienden a decir mentiras, a titubear y a esconder determinadas cosas, hay comportamientos que pueden hacer sonar las alarmas a familiares y amigos. Síntomas comunes:

  • Ojos rojos
  • Sangrado y secreciones nasales frecuentes
  • Olfateo frecuente
  • Pupilas dilatadas
  • Visitas habituales al baño
  • Cambio de amistades
  • Desapariciones no justificadas
  • Cambios en el comportamiento
  • Carácter irritable
  • Depresión
  • Aislamiento social
  • Pérdida de interés
  • Necesidad de dinero constante
  • Euforia
  • Cambios en hábitos y estilo de vida

Tratamiento para la cocaína

Para comenzar con el tratamiento de dependencia a la cocaína es fundamental dejar de tomarla y que el adicto quiera abandonar su consumo. En primer lugar hay que mitigar los efectos del síndrome de abstinencia que ocasiona el cese de consumo. Para ello, hay que recurrir a medicamentos que ayuden al individuo a encontrarse lo mejor posible. Para tener un mayor control sobre el adicto es recomendable ingresarlo en un centro de desintoxicación, al menos durante las primeras fases del tratamiento.

La psicoterapia juega un papel fundamental en todo el proceso. Además, puede iniciarse de forma simultánea al tratamiento farmacológico. Durante el análisis al individuo se analizarán los motivos que ha originado la adicción para evitar que haya una recaída una vez finalizado el tratamiento.

La familia y amigos juega un papel fundamental para que el tratamiento sea un éxito, ya que el adicto necesitará apoyo durante el tratamiento y una vez finalizado, precisará de seguimientos continuos los próximos años.


Causas de la adicción a la cocaína

Actualmente no hay identificada una causa que incite al consumo de la cocaína. No obstante, existen una serie de causas que podrían incidir en la determinación de consumir cualquier sustancia estupefaciente:

  • La genética de cada individuo
  • Presión social
  • Normalización de estupefacientes a nivel social
  • Depresión
  • Ansiedad
  • Estrés

Un gran número de adictos se han visto envueltos en algunas de estas situaciones y han usado el consumo de cocaína como una opción de escape y poder «olvidar los problemas» durante el tiempo que surtía efecto la droga.

En Grupo Neros contamos con un equipo de especialistas que te ayudarán a superar la adicción a la cocaína para que retomes tu vida con normalidad. ¡Contacta con nosotros!

Cirrosis alcohólica: síntomas y tratamiento

ayuda para dejar el alcohol - Cirrosis alcohólica

El consumo de alcohol prolongado en el tiempo afecta de forma negativa a uno de los órganos principales de nuestro cuerpo, el hígado. Aunque lo ideal es no consumir alcohol, se recomienda ingerir únicamente de forma ocasional para evitar que se desarrolle un cuadro de cirrosis, una situación bastante probable en personas con un consumo superior a dos bebidas alcohólicas al día.

¿Qué es la cirrosis alcohólica?

La cirrosis alcohólica es una enfermedad ocasionada por una ingesta del alcohol extendida en el tiempo, generalmente durante años. Esta enfermedad consiste en un reemplazamiento gradual del tejido sano del hígado por tejido cicatrizal en un proceso llamado fibrosis, lo que impide que el hígado funcione de forma correcta.

Esta enfermedad puede causar también disfunciones en otras partes del cuerpo: riñones, sistema gastrointestinal o sistema cardiovascular. Existen otras afecciones como la del hígado graso que pueden resolverse si se elimina el consumo de alcohol, sin embargo, la cirrosis alcohólica es irrevertible.


Síntomas de la cirrosis alcohólica

Podemos clasificar la cirrosis alcohólica como descompensada o compensada. Si se encuentra en estado de compensación, el individuo puede continuar con la ingesta de alcohol y su hígado continuará realizando sus funciones correspondientes. Sin embargo, si la situación se prolonga, lo más probable es que evolucione hacia una cirrosis alcohólica descompensada, momento en el que comenzarán a manifestarse los primeros problemas de salud.

Cuando la cirrosis comienza a desarrollarse, posiblemente se produzcan síntomas o sensaciones que hagan presagiar que algo no va del todo bien. Los análisis de sangre detectan los problemas en el hígado incluso en sus comienzos, lo que permite prevenir que la situación continúe empeorando. Los primeros síntomas que se manifiestan como consecuencia de una cirrosis son:

  • Pérdida de apetito
  • Nauseas y vómitos
  • Picores en la piel
  • Pérdida de peso

Conforme la enfermedad va avanzando, comienzan a aparecer otros síntomas. En esta fase empiezan a manifestarse signos de mayor gravedad y las primeras sospechas acerca de un funcionamiento incorrecto del hígado:

  • Ictericia (color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos)
  • Hinchazón en abdomen y piernas
  • Deterioro del tejido muscular
  • Hematomas y hemorragias
  • Presencia de sangre en vómitos o heces
  • Falta de memoria
  • Fiebre ocasionada por la aparición de una infección (al sufrir cirrosis aumenta la probabilidad de contraer otras infecciones)
  • Cambios hormonales/sexuales: cambios en el tamaño de tus órganos sexuales, irregularidades en el periodo menstrual, etc.

Tratamiento de la cirrosis

Cuando una persona acude al especialista por la presencia de algunos de los síntomas mencionados, seguramente el médico hepatológico indique al paciente la necesidad de realizar un análisis de sangre, un TAC o una biopsia del hígado para poder realizar una valoración.

En el momento que el especialista tiene los resultados de las pruebas realizadas y el paciente es informado, debe comenzar a modificar algunos de sus hábitos. Es fundamental saber que la cirrosis alcohólica es una situación que es irreversible, pero que si se puede evitar que la enfermedad continúe desarrollándose. Si se detecta en fases iniciales puede tener cura, sin embargo, en la mayoría de enfermos de cirrosis suelen darse complicaciones graves, siendo el trasplante la única opción.

Aquellos pacientes que presenten síntomas derivados de esta enfermedad pueden ser tratados con tratamientos diuréticos, metabloqueadores para reducir el riesgo de hemorragia o para hipertensión. Los individuos que se someten a un trasplante de hígado deben saber que no deben consumir alcohol bajo ninguna circunstancia.


¿Cómo prevenir la cirrosis alcohólica?

La mejor forma de prevenir la cirrosis es no consumir alcohol o limitarlo siempre y cuando el consumo no supere a 2 bebidas alcohólicas en mujeres y 3 en hombres. Debes tener en cuenta que las bebidas espirituosas tienen una mayor graduación que por ejemplo la cerveza. Además, se recomienda llevar una dieta equilibrada y realizar ejercicio físico de forma periódica.

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